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Historia del yeso
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Desde la más remota antigüedad, el yeso ha estado presente en el progreso del hombre,
tanto en la construcción como en la decoración, o en campos como la medicina y la alimentación.
Se tiene conocimiento de la utilización del yeso desde el Neolítico para realizar cimientos
y muros y también como soporte pictórico. En Anatolia encontramos frescos decorativos sobre
base de yeso con 9000 años de antigüedad.
El estuco de yeso aparece como material de construcción aplicado en las paredes interiores de
algunas pirámides egipcias, con una antigüedad aproximada de 5000 años.
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En la Península Ibérica se generalizó el uso durante el periodo de ocupación romana, fue un elemento
ornamental y constante en la arquitectura musulmana y mozárabe de las que conservamos ejemplos de
extraordinario esplendor en la Mezquita de Córdoba, la Alhambra de Granada, etc.
En el románico, el yeso se empleó en la elaboración de frescos para la decoración de iglesias y capillas.
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El barroco español (s.XVI - XVII) influyó en toda América Latina e incorporó multitud de motivos
realizados en yeso (plafones, volutas, adornos, etc.).
A finales del barroco, el yeso se utiliza ampliamente en construcción y en la elaboración de esculturas.
En el s.XIX, el yeso va gradualmente incorporándose a la arquitectura civil como material de revoco y como
elemento decorativo en palacios y viviendas.
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Hoy en día el yeso es un producto en la vanguardia de la técnica y su uso se ha generalizado como material
fundamental en la construcción. Sus propiedades estéticas y mecánicas le convierten en la mejor elección
para lograr confort y calidad de vida.
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